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Ponente
RESUMEN:
En la medida que el mundo va cambiando también lo hacen las expectativas y esperanzas que la sociedad tiene depositadas en la educación. Un país avanza según su nivel educativo y, a su vez, este aparece reflejado en el alumnado, el profesorado y los directivos (Arias, 2019). Los cambios generados a nivel mundial han dado origen a una forma diferente de comprender los fenómenos sociales y culturales, por lo que la escuela ha de asumir el compromiso de formar el capital humano necesario para enfrentar y dar respuesta a las demandas y desafíos que esta situación requiere (Asencio, 2017). La responsabilidad recae, pues, sobre los líderes escolares, los cuales se constituyen en los principales agentes para materializar la nueva propuesta educativa (Reyes et al., 2017). Ellos deben generar una escuela que no solo enseñe contenidos, sino también que promueva las competencias necesarias para afrontar y dar respuesta a las necesidades y desafíos presentes. Precisamente, el liderazgo es un factor clave para promover una educación de calidad, equitativa e inclusiva (OCDE, 2009), siendo considerado como un elemento determinante en la creación de una cultura inclusiva (Bravo, 2020). Una escuela bien liderada es fundamental para romper el círculo de la pobreza presente en la mayoría de la población y para ofrecer mayores y mejores oportunidades al estudiantado y a sus familias (UNICEF, 2019). El liderazgo escolar es un eje transversal en los sistemas educativos y es el vehículo para sacar lo mejor de los docentes y alumnos, convirtiendo sus amenazas en oportunidades de mejora (UNESCO (2017). Cordobés (2019) plantea que liderar planteles escolares es una tarea compleja y hacerlo en situaciones como las actuales requiere de mayores esfuerzos, teniendo como referencia que el mundo ha pasado por uno de los fenómenos más significativos de los últimos años, como es la pandemia producida por el SARS COVID 19. Esta situación ha adquirido mayor fuerza en entornos educativos vulnerables donde se han producido mayores obstáculos para gestionar una educación inclusiva.
En la medida que el mundo va cambiando también lo hacen las expectativas y esperanzas que la sociedad tiene depositadas en la educación. Un país avanza según su nivel educativo y, a su vez, este aparece reflejado en el alumnado, el profesorado y los directivos (Arias, 2019). Los cambios generados a nivel mundial han dado origen a una forma diferente de comprender los fenómenos sociales y culturales, por lo que la escuela ha de asumir el compromiso de formar el capital humano necesario para enfrentar y dar respuesta a las demandas y desafíos que esta situación requiere (Asencio, 2017). La responsabilidad recae, pues, sobre los líderes escolares, los cuales se constituyen en los principales agentes para materializar la nueva propuesta educativa (Reyes et al., 2017). Ellos deben generar una escuela que no solo enseñe contenidos, sino también que promueva las competencias necesarias para afrontar y dar respuesta a las necesidades y desafíos presentes. Precisamente, el liderazgo es un factor clave para promover una educación de calidad, equitativa e inclusiva (OCDE, 2009), siendo considerado como un elemento determinante en la creación de una cultura inclusiva (Bravo, 2020). Una escuela bien liderada es fundamental para romper el círculo de la pobreza presente en la mayoría de la población y para ofrecer mayores y mejores oportunidades al estudiantado y a sus familias (UNICEF, 2019). El liderazgo escolar es un eje transversal en los sistemas educativos y es el vehículo para sacar lo mejor de los docentes y alumnos, convirtiendo sus amenazas en oportunidades de mejora (UNESCO (2017). Cordobés (2019) plantea que liderar planteles escolares es una tarea compleja y hacerlo en situaciones como las actuales requiere de mayores esfuerzos, teniendo como referencia que el mundo ha pasado por uno de los fenómenos más significativos de los últimos años, como es la pandemia producida por el SARS COVID 19. Esta situación ha adquirido mayor fuerza en entornos educativos vulnerables donde se han producido mayores obstáculos para gestionar una educación inclusiva.
- Correo electrónico:Michael.arias@minerd.gob.do