LA CULTURA JURÍDICA EN HUAMANGA DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX
Gerardo Francisco Ludeña González
Diego Conrado Ludeña Manco
Violeta María De Piérola García
Nilton Isaías Cueva Quezada
Publicado: 2024-08-31
Formato: Digital PDF (Portable Document Format)
ISBN: 978-1-967344-02-4
Páginas: 372p.
Tamaño: A4 21×29.7 cm
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Durante la década de los 90, hemos sido testigos, y, en cierto modo protagonistas, de un lento pero vigoroso renacimiento del debate jurídico en Huamanga; en la década anterior a ella, hubo una etapa de oscuridad y de parálisis caracterizada en lo jurídico, por la precariedad de la justicia formal, la práctica desaparición de la Justicia de Paz, el temor paralizante en las aulas universitarias, el asesinato de Jueces, Fiscales, docentes y estudiantes de la Facultad de Derecho, el debilitamiento del Colegio de Abogados y la desaparición simple y llana de todo vestigio de investigación y debate jurídico, foros y/o publicaciones especializadas; eran tiempos como los que describía, Juan Eugenio Hartzenbusch, al prologar la “Divina Comedia” de Dante Alighiere en 1871:
“Fe pura y fanatismo ciego, santidad aquí, monstruosos crímenes allá, un doctor eminente en esta ciudad, un bandido cruel en aquella roca, el príncipe modelo, vecino del abominable tirano; la voz del Señor predicada en el templo y escarnecida en su pórtico; general la ignorancia, feroz el poderoso, embrutecido el villano, arrinconada la ley, mal entendido y peor interpretado el derecho, y el del más fuerte arrollándolo todo” (1).
Al iniciarse la década del 90, paralelamente a los cambios políticos, militares y sociales que se producen, la vieja Corte Superior de Justicia de Ayacucho, fundada en 1,832, sufre un remezón por la incorporación a su seno, de una nueva generación de Abogados, fundamentalmente provenientes de la Tricentenaria Universidad de Huamanga y por la adopción y puesta en marcha de nuevos sistemas organizativos y de gestión, aún inacabados y hacen que surja una renovada esperanza en la recuperación de la confianza en el quehacer de los Tribunales de Justicia.
La Justicia de Paz, se recupera y hoy se ve fortalecida por la elección popular de sus Jueces; el Colegio de Abogados retoma con pujanza su fortaleza gremial, siendo una muestra de ello que entre 1990 al 2000, se hayan incorporado a su seno más de 320 abogados, aparte de su dinámica actividad cultural.